Publicado em Abril - 06 - 2010

Desechando Lo Desechable - Marciano Durán

O texto abaixo é adequado aos acumuladores compulsivos de tralhas (entre os quais me incluo); também é bem apropriado para a época em que vivemos, este “mundo líquido” em que coisas, relacionamentos e pessoas ficam obsoletos rapidamente e são trocados pelas últimas novidades, nem sempre necessárias…

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Há alguns dias*, vi este texto em uma lista, e gostei muito; afinal, como acumuladora de tralhas compulsiva, identifiquei-me imediatamente com o autor.

Contudo, o texto era dado como de Eduardo Galeano, e tinha o título de ” Por qué todavía no me compré un DVD”. Depois de algumas discussões na lista acerca da autoria deste e de outros textos (por exemplo, um que é atribuído a Shakespeare e outro, atribuído a Borges, ambos incorretamente), uma amiga tradutora (Lota) disse que encontrou, em um blog, a explicação sobre a autoria.

O autor do texto é o escritor uruguaio Marciano Durán, que em seu blog explica a confusão toda a respeito da autoria, e diz que não se importa em não ser creditado como autor do texto, apenas não gostaria que este fosse modificado, pois o importante é a mensagem.

Portanto, estou reproduzindo a seguir o texto original, com o final e o título corretos. Boa leitura!!

*(artigo originalmente publicado em 19/10/2007, no antigo blog Rato de Biblioteca)

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Desechando lo desechable

Marciano Durán


Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco.

No hace tanto con mi mujer lavábamos los pañales de los críos. Los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita; los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar. Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda (incluyendo los pañales). ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables!

Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó tirar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el bolsillo y las grasas en los repasadores. Y nuestras hermanas y novias se las arreglaban como podían con algodones para enfrentar mes a mes su fertilidad.

¡Nooo! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto.

Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades. ¡Guardo los vasos desechables! ¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez! ¡Apilo como un viejo ridículo las bandejitas de espuma plástica de los pollos! ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!

Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida. ¡Es más! ¡Se compraban para la vida de los que venían después! La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, fiambreras de tejido y hasta palanganas y escupideras de loza. Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de heladera tres veces.

¡Nos están fastidiando! ¡¡Yo los descubrí. Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.

¿Dónde están los zapateros arreglando las medias suelas de las Nike? ¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando sommiers casa por casa?
¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista? ¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?

Todo se tira, todo se desecha y mientras tanto producimos más y más basura. El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad. El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el basurero!! ¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de 50 años! Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII). No existía el plástico ni el nylon.

La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en San Juan. Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban.

De por ahí vengo yo. Y no es que haya sido mejor.
Es que no es fácil para un pobre tipo al que educaron en el ‘guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo’ pasarse al ‘compre y tire que ya se viene el modelo nuevo’.

Mi cabeza no resiste tanto. Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que además cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real. Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo)

Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.
Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar(porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?

En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto.

Y guardábamos. ¡¡Como guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!!
¡Guardábamos las chapitas de los refrescos! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!

Las cosas que usábamos: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de primus.

Y las cosas que nunca usaríamos. Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón.

Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar. Tubitos de plástico sin la tinta, tubitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón. Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que perdían a su encendedor.

Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables.

Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave.
¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.

Las cosas no eran desechables. Eran guardables.
¡¡Los diarios!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver!!. ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!

Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los cuentagotas de los remedios por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos. Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posa-mates y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con qué intención, y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía ‘este es un 4 de bastos’.

Los cajones guardaban pedazos izquierdos de palillos de ropa (broches) y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en un palillo.

Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden ‘matarlos’ apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada. Ni a Walt Disney.

Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: ‘Cómase el helado y después tire la copita’, nosotros dijimos que sí, pero, ¡minga que la íbamos a tirar! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas.

Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se tansformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de bollones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.

Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos.
Ah¡ No lo voy a hacer!
Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad es descartable.
Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas.

Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero.
No lo voy a hacer.
No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne.

No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour.

Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares.

De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la bruja como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva.

Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la bruja me gane de mano y sea yo el entregado.

Y yo no me entrego.

Publicado em Abril - 03 - 2009

Mar Adentro

“…el derecho de nacer parte de una verdad: el deseo de placer. El derecho de morir parte de otra verdad: el deseo de no sufrir. La razón ética pone el bien o el mal en cada uno de los actos. Un hijo concebido contra la voluntad de la mujer es un crimen. Una muerte contra la voluntad de la persona también. Pero un hijo deseado y concebido por amor es, obviamente, un bien. Una muerte deseada para liberarse de un dolor irremediable, también. Ninguna libertad puede estar construida sobre una tiranía. Ninguna justicia, sobre injusticia o dolor. Ningún bien positivo, sobre un sufrimiento injusto…”

Ramón Sampedro

Este filme escrito, produzido e dirigido por Alejandro Amenábar, conta a história verídica de Ramón Sampedro. Ramón, nascido em 1943, trabalhava como mecânico de navios e após um acidente de mergulho no litoral da Galícia ficou tetraplégico, aos 25 anos. Pelos 29 anos seguintes ele lutou por seu direito à eutanásia ativa.

Mar Adentro ganhou o Oscar de Melhor Filme Estrangeiro em 2004, e diversos outros prêmios, como o Globo de Ouro de Melhor Filme Estrangeiro e indicação para Melhor Ator (Javier Bardem). Ganhou também 14 prêmios Goya (na Espanha), além dos prêmios Donatello (na Itália) e do Festival de Veneza.

No início do filme, Ramón (Javier Bardem) está há 26 anos preso à cama e decidido a morrer, pois acha que uma vida em sua condição física não é uma vida digna. Ele diz que viver é um direito, e não uma obrigação, como no seu caso. Sua família, que cuida dele com carinho, não concorda com sua decisão; alguns amigos o apóiam, respeitam sua decisão e tentam ajudá-lo em sua batalha judicial. Entre eles está Julia (Belén Rueda), uma advogada que sofre de uma doença degenerativa (Cadasil) e por identificar-se com a incapacidade física de Ramón, decide ajudá-lo.

Conforme Júlia vai conversando com Ramón e a família para preparar o caso, ficamos sabendo que Ramón era um jovem ativo, que deu a volta ao mundo trabalhando como mecânico de navios, tinha uma noiva, com quem rompeu após o acidente por acreditar-se despreparado para o amor. Em uma linda cena ao som de ‘Nessun Dorma’, Ramón desce da cama, corre para a janela e voa até a praia para encontrar-se com Júlia (“soube que você estava aqui, e vim voando”); esses devaneios eram o refúgio interior de Ramón, seu ‘mar adentro’, onde ele podia ser livre; ele diz que ‘o mar me deu a vida, e o mar a tirou’.

Outra amiga é Rosa (Lola Dueños), uma operária, mãe de dois filhos e divorciada; ela começa a visitá-lo depois de assistir a uma reportagem na TV; na primeira visita Ramón acusa-a de ser uma mulher frustrada e estar tentando compensar isso com as visitas; ela vai embora, mas aos poucos a amizade vai crescendo, assim como a dedicação e interesse de Rosa por Ramón.

Ao longo dos dois anos mostrados no filme, Ramón vê seu pedido de autorização de eutanásia negado pela justiça espanhola, e decide levar a cabo sua decisão mesmo assim, contando com a ajuda dos amigos. Após mais um ataque cardíaco, Julia percebe que sua condição física está se deteriorando e decide que irá ajudá-lo a morrer, suicidando-se em seguida. Ela diz que voltará assim que o livro de Ramón for publicado, mas junto com o livro envia uma carta, na qual presume-se que comunica que mudou de idéia, e escolheu viver. O filme não mostra o conteúdo da carta, mas vemos o desespero de Ramón depois disso.

Rosa, que tenta despertar o desejo de viver em Ramón, por fim decide ajudá-lo a morrer. Ramón diz que quem o amasse de verdade respeitaria seu desejo de morrer e o ajudaria a fazê-lo. Ele então despede-se da família e vai ao encontro de Rosa.

Alejandro Amenábar

Em uma das cenas mais comoventes do filme, Ramón diz adeus à família, e pede um abraço ao sobrinho (Javi); ele o abraça, e diz que ‘entendeu a poesia’ (um poema escrito por Ramón ao filho que nunca teria, e dedicada a Javier). A cunhada Manuela chora, e o irmão (que nunca aceitou a decisão do irmão mais novo) fica calado, longe de todos. Quando a ambulância parte, Javier sai correndo atrás dela.

Para que ninguém pudesse ser responsabilizado pela eutanásia, várias pessoas o ajudaram, conseguindo o cianureto de potássio, transportando-o, medindo a dose, deixando o copo ao seu alcance e, por fim, gravando em vídeo seus últimos momentos. Vemos no filme as últimas palavras de Ramón (em espanhol e em inglês), que antes de ingerir a dose mortal, em 12 de janeiro de 1998, explica que seus amigos apenas lhe emprestaram seus braços e pernas, mas a decisão e consciência foram dele.

Após o suicídio de Ramón, Ramóna Manero (a amiga retratada no personagem Rosa) foi acusada de tê-lo ajudado, mas o caso foi arquivado por falta de provas. Mais tarde, quando a acusação foi retirada, ela contou publicamente que foi uma das pessoas que ajudaram Ramón.

O filme não é uma apologia da eutanásia; o próprio Ramón não queria impor suas crenças a ninguém, apenas queria exercer seu direito de propriedade sobre seu corpo, e dele dispor se assim o desejasse. Ele sentia que havia se tornado um fardo para sua família, que sempre lhe deu todo o amor e carinho.

A eutanásia é um assunto, como o aborto, em que nossa opinião e convicções podem mudar no momento em que estivermos diretamente envolvidos. Até que ponto vai nossa tolerância pessoal à dor e ao sofrimento? Esperamos que nunca o precisemos provar; quando temos de tomar uma decisão quanto à vida de um animal de estimação sem esperanças de cura, sentimos o peso de tal decisão, a dor antecipada da perda e um vazio no peito. Somente podemos imaginar uma situação em que o doente terminal seja uma pessoa querida ou nós mesmos. Somente podemos imaginar o tamanho do vazio e a intensidade da dor.

No filme, o pai de Ramón diz que “só há algo pior que a morte de um filho; é ter um filho que quer morrer“. No artigo de Arnoldo Kraus, ele diz que “as palavras do pai de Ramón Sampedro “hay algo todavía peor que la muerte de un hijo: tener un hijo que quiere morirse”, congelam o ar e retorcem a alma. Para Ramón, tetraplégico por quase 30 anos, o tempo parou: “A vida é um direito, não uma obrigação”. Como lidar com a paternidade que não consegue entender que um filho deseje morrer, dadas as circunstâncias, e a sensação de um ser humano que sente que viver sem um corpo não faz sentido? Enquanto o primeiro se agarra à vida e afirma que é preciso vivê-la até o último suspiro, o último sente que não parou de morrer desde o dia em que perdeu seu corpo. Vida como obrigação ou vida como direito?”

Este filme nos faz pensar sobre a vida, o direito à vida e à morte, e principalmente o respeito às crenças e convicções, sem convertermo-nos em juízes dos motivos e razões do outro. Ramón não queria convencer ninguém; apenas exercer seu direito.

No artigo de Carlos Brazil, “Eutanásia em Discussão“, o professor de Bioética da Faculdade de Odontologia da USP (Universidade de São Paulo) Dalton Luiz de Paula Ramos analisa: “Obviamente uma pessoa que está vivendo em sofrimento, em um certo sentido se justifica que ela peça a morte. Dá para a gente entender. Por que ela está pedindo a morte? Porque está sofrendo. Agora, o sofrimento tem várias dimensões. Eu caracterizaria pelo menos duas delas: uma é o sofrimento físico - estar sentindo dor ou coisas que o valham - e a questão da dor física é médica e vai encontrar na Medicina respostas para muitas dessas condições, senão para todas; mas sabemos que a questão do sofrimento não se reduz só à dor física, porque o grande sofrimento pode existir por uma total perda de sentido do significado da vida. Existe aí um componente psicológico e também um componente espiritual. E, da mesma forma que a dor física pode ser tratada pelos recursos analgésicos da Medicina, essa outra dimensão da dor pode ser tratada. Não estou dizendo que é fácil, mas que ela pode ser tratada”.

Ramón Sampedro

Ramón Sampedro não era um doente terminal; mas para ele, a vida havia perdido todo o sentido e significado. Ele tinha uma família que o amava, amigos, mas depois do acidente seu único objetivo era a morte. Apesar de sua firme decisão, a justiça negou a ele o direito de dispor de sua vida. Uma pessoa que falha na tentativa de suicídio não é punida pela lei; mas a partir do momento em que qualquer pessoa corre risco de vida, esse direito lhe é negado, e a decisão passa do âmbito particular para o legal.

No mesmo artigo, a professora de Antropologia da UnB (Universidade de Brasília) Débora Diniz avalia que o direito individual de deliberação sobre a morte deve pertencer especificamente a cada pessoa: “A nossa concepção pública de Justiça está contaminada por concepções privadas de bem. Essa é uma fragilidade da nossa concepção de razão pública. Nós precisamos seriamente enfrentar o reconhecimento de que uma razão pública expressa na Constituição e nas nossas leis não pode deliberar sobre concepções de bem. E resquícios como estes de reconhecer que a eutanásia é um atentado contra uma santidade da vida ou contra um princípio de dignidade da vida e não reconhecer como única instância possível uma deliberação individual é um pressuposto de heteronomia do nosso processo decisório que está assentado em premissas particulares de concepção de bem que não são compartilhadas por todos nós”.

Uma lei que legitime a prática da eutanásia não obrigaria ninguém a praticá-la, assim como a descriminalização do aborto não obrigaria ninguém a abortar. Tais decisões devem pertencer especificamente a cada pessoa. Contudo, é necessário identificar quando a decisão é pessoal, e quando ela é movida por outros interesses (custos de UTI e de tratamentos médicos prolongados, interesses financeiros, etc.). O artigo compara os casos de Ramón, do Papa João Paulo II, do governador Mário Covas e de Terry Schiavo. Para o jurista Ives Gandra Martins, o caso de Terry foi um crime, pois a família (especificamente o marido; os pais dela eram contra) decidiu retirar a sonda que a alimentava e ela permaneceu treze dias sem comida ou bebida, até morrer (de fome). A professora Débora afirma que a morte de Ramón foi mais digna que a de Terry ou do Papa, mas para a sensibilidade moral pública, estas últimas são muito mais aceitas.

Longe de propor respostas para um tema tão complexo, este belíssimo filme nos faz pensar sobre o assunto, analisar nossas próprias opiniões, principalmente, sobre os limites da vida e o significado da dignidade. Sem julgar.

Mar Adentro

Ramón Sampedro
Mar adentro, mar adentro,

y em la ingravidez del fondo

donde se cumplen los sueños,

se juntan dos voluntades

para cumplir um deseo.

Um beso enciende la vida

com um relámpago y um trueno,

y em uma metamorfosis

mi cuerpo no es ya mi cuerpo;

es como penetrar al centro

del universo:

El abrazo más pueril,

y el más puro de los besos,

hasta vernos reducidos

en um único deseo:

Tu mirada y mi mirada

como un eco repitiendo,

sin palabras:

más adentro, más adentro,

hasta el más allá del todo

por la sangre y por los huesos.

Pero me despierto siempre

y siempre quiero estar muerto

para seguir com mi boca

enredada em tus cabellos.

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Para saber mais:

(artigo originalmente publicado em 22/01/2008)

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Publicado em Fevereiro - 20 - 2009

A Insustentável leveza do Ser

Nietzche afirma a idéia do eterno retorno, ou seja, que todos os acontecimentos da vida de cada um, e da história da humanidade, irão repetir-se inúmeras vezes; que tudo o que acontece já aconteceu antes e irá se repetir. Milan Kundera nega esta idéia, dizendo que o eterno retorno é o mais pesado dos fardos, e que a ausência total de fardo faz com que os movimentos humanos sejam tão livres quanto insignificantes. O que escolher? O peso ou a leveza? Este é o tema central deste romance.

Através da história de dois casais, Tomas e Tereza, e Franz e Sabina, ele mostra que todas as nossas ações não têm sentido, exatamente porque nossas ações não se repetem, e nossa vida não acontece senão uma vez. Isso confere leveza à nossa existência; nossos atos são leves porque suas conseqüências não importam; são insignificantes.

Tomas e Tereza são impelidos um ao outro por uma série de acasos, e estão condenados a viver juntos, embora causando um ao outro grande dor. Eles acreditam que estas coincidências são uma marca do destino; Tomas lembra uma frase de um quarteto de Beethoven que diz: “Muss es sein? Es muss sein! Es muss sein!” (Tem de ser assim? Tem de ser! Tem de ser!) Ele considerava que seu amor por Tereza era um es muss sein em sua vida, uma força que o impelia, o destino. Este es muss sein também o impele à profissão médica, às mulheres, e a abandonar sua profissão quando se recusa a se retratar por um artigo escrito por ele, e que é considerado subversivo pelas autoridades comunistas (estamos em Praga, após a invasão russa de 1968).

Tereza deseja libertar-se da invasão de sua privacidade simbolizada pela mãe, pelas limitações de sua vida, e encontra em Tomas os sinais do acaso ou destino: Beethoven, números coincidentes, livros. Ela acredita que somente o acaso tem voz; o que acontece todos os dias, e se repete, não é senão uma coisa muda. Os sinais que a ligaram a Tomas significavam para ela um outro mundo ao qual desejava pertencer, para escapar de sua vida sem sentido.

Sabina, pintora tcheca e uma das inúmeras amantes de Tomas, também deseja fugir das limitações de sua vida, e encontra na traição o meio de se libertar. Somente traindo ela pode, ao negar, escolher um outro caminho. “Trair é sair da ordem. Trair é sair da ordem e partir para o desconhecido. Sabina não conhece nada mais belo que partir para o desconhecido”.

Franz é um idealista; acredita que uma Grande Marcha da história irá levar a humanidade para a frente. Franz achava sua vida irreal, e desejava a vida “real” das revoluções, marchas e desfiles. Sabina representa, para ele, o ideal, simbolizado pela resistência de seu país ao domínio russo; conseqüentemente, representa seu ideal feminino; quando ela o abandona, ele toma coragem para mudar sua vida, mas tudo que faz é para os olhos de Sabina. Kundera mostra a futilidade dessas ações idealistas, especialmente no capítulo A Grande Marcha, onde vemos Franz em uma passeata na fronteira do Camboja, onde as ações idealistas não significam nada, pois são apenas palco para a vaidade humana, e não alteram o curso dos acontecimentos.

Todas essas vidas, unidas por acasos, simbolismos, e palavras incompreendidas, têm uma insustentável leveza, pois seja qual for a decisão que tomemos, só se tem uma vida e não se pode compará-la com as vidas anteriores nem corrigir uma decisão errada em outra vida; tudo é vivido pela primeira vez e sem preparação, e como diz um provérbio alemão citado por Tomas, Einmal ist keinmal, ou seja, uma vez não conta, uma vez é nunca. Negando Nietzche, ele afirma que a vida não tem sentido, pois “não poder viver senão uma vida é como não viver nunca”.

Este é um romance sobre relacionamentos, mas que levanta questões filosóficas: será que a vida tem sentido? Ou será o niilismo defendido por Kundera a solução? Analisando o comportamento de seus personagens, ele levanta tais questões e deixa ao leitor a decisão final; afinal, ele mesmo defende que, qualquer que seja esta decisão, terá a leveza insustentável do ser.

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Livro: A Insustentável leveza do Ser - Milan Kundera

Ficha do filme no IMDB

Bolsas Tereza no Terracota Bolsas

(artigo originalmente publicado em maio de 2006)

Publicado em Fevereiro - 16 - 2009

Dicas de Reciclagem e Consumo Consciente

Reciclar, reciclar e reciclar! Taí algo que todos podem fazer e que tem um impacto muito positivo, sob todos os aspectos.

No site Planeta Sustentável, encontrei algumas dicas interessantes e práticas sobre a reciclagem nossa de todo dia. Aí estão elas:

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VALE A PENA FAZER

  • Separar o lixo seco de todos os restos orgânicos: um copo sujo de cafezinho pode inutilizar quilos de papel limpo - e reciclável.
  • Lavar as embalagens para retirar os resíduos dos alimentos e dos produtos de higiene e limpeza.

NÃO VALE A PENA FAZER

  • Separar o lixo seco por tipo de material. As empresas e cooperativas farão uma nova triagem - estando o lixo organizado ou não.
  • Amassar latas e garrafas PET ou desmontar as embalagens longa-vida. São medidas que não encurtam em nada o processo de reciclagem.

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O LIXO ESPECIAL

Lâmpadas
O que fazer: separar as fluorescentes num lixo à parte. Misturados aos outros restos, os cacos costumam ferir os catadores. Já as lâmpadas incandescentes não são recicladas, uma vez que, segundo mostram as pesquisas, não causam impacto negativo no meio ambiente - elas devem ser depositadas, portanto, no lixo comum.

Baterias
O que fazer: reciclam-se só as de telefones sem fio, filmadoras e celulares - as outras, assim como as pilhas, têm baixa concentração de metais pesados e por essa razão não são tidas como prejudiciais ao meio ambiente. Para reciclar, faça um lixo separado: como as baterias são frágeis, podem romper-se e contaminar o restante dos detritos.

Cacos de vidros planos e de espelhos
O que fazer: embalar em jornal e colocar num lixo separado. Seguirão para vidraçarias - e não para as tradicionais fábricas que reciclam vidro.

OS ESTRAGOS DO ÓLEO DE COZINHA

O óleo de cozinha é um dos alimentos mais nocivos ao meio ambiente. Jogado no ralo da pia, ele termina contaminando rios e mares. Eis o número:

1 LITRO de óleo de cozinha polui 1 MILHÃO DE LITROS de água.

Como reciclar: colocar o óleo em garrafas PET bem vedadas e entregá-las a uma das várias organizações especializadas nesse tipo de reciclagem (ver no site www.cempre.org.br).

Destinos do óleo usado: fábricas de sabão e produção de biodiesel.

RECICLAGEM: O QUE AINDA “NÃO PEGOU”:

A reciclagem dos três itens abaixo patina em índices ainda baixos no Brasil, de não mais do que 30% do que vai para o lixo. Os especialistas explicam por quê.

PLÁSTICO
Por que se recicla pouco: a maioria das pessoas não reconhece como plástico as resinas mais maleáveis, como as das sacolas de supermercado. Por isso elas acabam no lixo comum.

Benefícios ambientais: a versão reciclada consome apenas 10% do petróleo exigido na produção do plástico virgem.

LATAS DE AÇO
Por que se recicla pouco: pesquisas mostram que há resistência das pessoas em guardar essas latas no lixo de casa. Diz-se delas que são “volumosas” e “difíceis de amassar”.

Benefícios ambientais: cada tonelada de aço reciclado preserva 110 mil toneladas de minério de ferro.

CAIXAS LONGA-VIDA
Por que se recicla pouco: novas tecnologias já permitem separar as seis camadas que compõem a embalagem, mas, como é coisa recente, quase ninguém no Brasil o faz.

Benefícios ambientais: em 2006, com a reciclagem de 30 mil toneladas de papel provenientes dessas caixas, foram poupadas 600 mil árvores de áreas reflorestadas.

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Evite o desperdício de alimentos

O Instituto Akatu iniciou uma campanha de conscientização para evitar o desperdício de alimentos; 1/3 de tudo o que você compra vai para o lixo! Isso mesmo, é de assustar, não?

A iniciativa surgiu da constatação de que, no Brasil, aproximadamente um terço de todos os alimentos comprados em uma casa é desperdiçado. Junto com eles, todas as suas embalagens, toda a água e energia usadas na sua produção e no transporte são também jogados fora, gerando inúmeros impactos negativos para a sociedade, para a economia e para o meio ambiente. O número é ainda mais alarmante quando lembramos que estamos em um país onde 14 milhões de pessoas vivem em domicílios com insegurança alimentar grave (fonte: IBGE, 2004). O objetivo da campanha é alertar os brasileiros sobre este fato e mostrar que é possível mudar este quadro por meio de pequenos gestos diários.

A campanha também ganhou um hotsite. Um ambiente interativo onde você pode obter mais informações, calcular quanto perde com o desperdício de alimentos em sua casa e conferir dicas do que fazer para evitá-lo.

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Dicas de Consumo consciente

Consumo consciente é consumir (o que todos temos de fazer, pois não conseguimos ser autosuficientes e prtover todas as nossas necessidades de roupas, alimentos, objetos, energia sozinhos) levando em consideração os impactos causados por esse consumo.

O consumo consciente pode ser praticado no dia-a-dia, por meio de gestos simples que levem em conta os impactos da compra, uso ou descarte de produtos ou serviços. Tais gestos incluem o uso e descarte de recursos naturais como a água, a compra, uso e descarte dos diversos produtos ou serviços, e a escolha das empresas das quais comprar, em função de sua responsabilidade  sócio-ambiental. Assim, o consumo consciente é uma contribuição voluntária, cotidiana e solidária para garantir a sustentabilidade da vida no planeta.

Estas dicas vieram do site do Instituto Akatu; para mais informações, clique nos links:

Água

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Alimentos

SimboloRecicalgem_redim.jpg

Reciclagem
Energia

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Para saber mais:

Site do Instituto Akatu

Site da campanha: 1/3 de tudo o que você compra vai direto para o lixo

Site Planeta Sustentável - Manual de Etiqueta Sustentável

Reciclagem

Faça a Sua Parte

Artigo - A História das coisas.. e como isso nos afeta

Vídeo “A História das Coisas”, dublado em português

(artigo originalmente publicado em 12/11/07, e atualizado em 14/02/09)

Publicado em Fevereiro - 05 - 2009

Sybil

Sybil conta a história verídica da paciente psiquiátrica Sybil Isabel Dorsett, que sofria de Transtorno Dissociativo de Identidade (também conhecido como MPD – Multiple Personality Disorder ou Transtorno de Múltiplas Personalidades, e que passou a ser oficialmente chamado de DID - Dissociative Identity Disorder a partir de 1994). Ao longo do tratamento, foram identificadas 16 personalidades de Sybil (incluindo a personalidade atuante, e várias personalidades femininas e masculinas, de diversas idades).

Shirley Ardell Mason

Após a morte de Sybil em 1998, sua verdadeira identidade foi revelada; ela era Shirley Ardell Mason, uma artista e professora de arte; o pseudônimo Sybil foi criado pela escritora Flora Schreiber e pela Dra Cornelia Wilbur para proteger a privacidade da paciente. Muito talentosa, Sybil pintava e desenhava em vários estilos diferentes; na verdade, cada personalidade tinha um estilo artístico próprio.

Sua história foi contada em livro, escrito por Flora Rheta Schreiber e lançado em 1973; a autora foi convidada a escrever o livro pela Dra Wilbur, a psiquiatra de Sybil. Flora e Sybil conviveram por três anos durante o tratamento, e por muitos anos, como amigas, até a morte da escritora, em 1988. O livro foi aprovado pela paciente e pela psiquiatra, e tornou-se um sucesso de vendas logo após o lançamento.

Sally Field como Sybil

Em 1976, foi lançado um filme contando a história de Sybil, estrelado por Sally Field (Sybil) e Joanne Woodward (que já havia representado uma paciente com múltiplas personalidades emAs Três Faces de Eva”, de 1957, e aqui representou a psiquiatra, Dra Wilbur). O filme não foi baseado no livro, mas o roteirista (Stewart Stern) teve acesso à documentação psiquiátrica do caso e dramatizou alguns fatos no roteiro (como a criação do personagem Richard, namorado de Sybil, que não existia no livro).

Tammy Blanchard como Sybil

Em 2007, a HBO lançou uma refilmagem da história, desta vez baseada apenas no livro de Flora Schreiber. O filme é estrelado por Tammy Blanchard (Sybil) e Jessica Lange (Dra. Wilbur); Jessica havia representado outra mulher com problemas psiquiátricos, a atriz Frances Farmer, no filme Frances). Esta versão é mais fiel ao livro, embora haja alegações que o livro não seja uma história de um caso psiquiátrico, mas uma narrativa ficcionalizada, exagerada com o fim de chocar, e o filme ainda mais que o livro (veja aqui) . Livro e filmes mostram as torturas e repressões causadas pela mãe esquizofrênica, o pai ausente, o avô fanático religioso e a morte prematura da avó, único ponto de afeto e aceitação na vida da criança, e a conseqüente fragmentação da personalidade da paciente, numa tentativa de suportar os abusos sofridos.

Livro

As personalidades de Sybil começaram a “nascer” a partir dos três anos e meio, e foram surgindo durante a infância e adolescência; havia 15 delas, além da personalidade atuante, Sybil, uma mulher exaurida e apagada, cujas emoções ficavam a cargo das outras personalidades. Entre elas, havia Vicky, uma moça francesa e segura de si, que reunia todas as memórias e consciência das personalidades; Peggy Lou, que exprimia a raiva; Peggy Ann, cujo traço principal era o medo; Mike e Sid, dois rapazes (aspectos de Sybil que identificavam-se com o pai e o avô), Nancy Lou, que exprimia a repressão religiosa sofrida por Sybil, e uma loura, que existia desde 1946 mas só revelou-se na fase final da análise, e que representava o lado adolescente de Sybil.

Fisherman

A Sybil atuante sofria lapsos de memória desde a infância, e não se lembrava do que tinha feito ou visto quando alguma das personalidades assumiam o controle de seu corpo; tinha dificuldades com matemática, pois durante dois anos (dos oito aos dez anos) quem esteve no controle foi Peggy Lou, após a morte da avó; Peggy Lou sabia multiplicar, mas Sybil tinha dificuldades com as contas, pois não se lembrava de tê-las aprendido na escola. Sybil sentia-se como se seu tempo tivesse sido roubado.

Em 1945, aos 22 anos, Sybil consultou-se com a Dra Cornelia Wilbur em Omaha. Após alguns meses o tratamento foi interrompido, quando Sybil esteve doente e sua mãe ligou para avisar a Dra Wilbur que a filha não poderia comparecer às sessões. Quando restabeleceu-se, Sybil ligou para a médica e soube que esta havia se mudado para Nova York. Só pouco antes de morrer, em 1948, a mãe de Sybil lhe contou que nunca chegara a ligar para a Dra Wilbur. Isto reacendeu em Sybil o desejo de continuar o tratamento. De 1948 a 1954 ela esperou até poder mudar-se para Nova York e entrar novamente em contato com a Dra Wilbur.

Brooklin Bridge

O tratamento prosseguiu por onze anos, e as personalidades foram surgindo durante a análise; o livro descreve, através das memórias destas personalidades, todo o horror da infância de Sybil, com abusos físicos e sexuais e maus tratos por parte da mãe, que foi diagnosticada esquizofrênica, mas nunca recebeu tratamento psiquiátrico; a ausência do pai, que ignorava o que se passava em casa e confiava os cuidados e a educação da menina exclusivamente à mãe; a perda prematura da avó, que a amava (o que causou a atuação de Peggy Lou por dois anos), e do amigo Danny, com quem sentia-se aceita e segura, e que mudou-se para o Texas (o que fez que Vicky assumissse o controle).

“A Dra Wilbur pôde constatar que a maior parte daquilo que Sybil havia sido, muito de sua libido e muitas de suas aquisições e comportamentos, havia sido entregue às outras personalidades que se haviam criado na primeira dissociação. O que apareceu em Sybil foi uma personalidade drenada, cujo medo inicial da mãe se havia ampliado a ponto de incluir não somente figuras maternais, mas todas as pessoas. Exaurida de medo, essa personalidade drenada tinha resolvido nunca mais voltar a assumir o risco de se envolver com seres humanos. Mera personalidade atuante, desprovida de sentimento, era também uma personalidade despojada, porém protegida por poderosas defesas construídas internamente contra as verdadeiras forças que a tinham dividido. Uma vez que não queria voltar do hospital para casa, a criança original não foi, mas enviou duas defensoras internas que seriam suas delegadas para representá-la.”

Ao longo dos anos de análise (e com um período de uso de pentotal, logo retirado pelo risco de dependência, e de hipnose) Sybil soube pela Dra Wilbur da existência das diversas personalidades, e passou da recusa à aceitação, e por fim à integração, quando enfim tornou-se a nova Sybil, capaz de sentir e expressar emoções, e com plena consciência e memória de todas as personalidades. Apenas após integrar-se com Peggy Lou e expressar seu ódio pela mãe ela pôde recuperar sua capacidade para a raiva e outras emoções.

” Mas o mais notável de tudo era que, enquanto era devolvida a Sybil a capacidade de irritar-se, desimpediam-se simultaneamente os caminhos para outras emoções. O ato de expresar sua ira contra Hattie Dorsett havia transformado Sybil numa mulher que já não estava desprovida de emoções. Sybil havia começado a distanciar-se do vácuo, dirigindo-se para a unidade.”

Street Corner

Após o fim do tratamento, Sybil mudou-se e começou a trabalhar como terapeuta ocupacional em um hospital, e mais tarde como professora de arte. Durante toda a vida esteve em contato e manteve a amizade com Cornelia Wilbur e Flora Schreiber. Em uma carta a Flora, ela comenta:

“Veja só! Há quase um ano. É o primeiro ano contínuo de minha vida. É formidável ver como os dias se desdobram em semanas e as semanas em meses, sobre os quais posso relancear os olhos e recordar (…) As pessoas simplesmente encaram tudo como corriqueiro, e acho que perdem o significado real das coisas.”

Controvérsia

O livro e o filme foram muito bem recebidos, e o Transtorno Dissociativo de Identidade, que era relativamente raro antes do caso Sybil, teve um grande aumento no número de casos diagnosticados, especialmente nos anos 80 e 90; nos anos de 1953-54, quando Sybil foi diagnosticada, havia apenas 11 casos documentados de personalidades múltiplas, e nenhum com tantas personalidades como Sybil. O único outro caso documentado de paciente com personalidades múltiplas viva naquela época era “Eve” (cuja história foi contada em As Três Faces de Eva). Na época da publicação de “Sybil”, em 1973, havia cerca de 75 casos documentados de MPD (Transtorno de Múltiplas Personalidades); nos 25 anos seguintes, foram diagnosticados cerca de 40.000 casos, quase todos nos Estados Unidos; especialistas começaram a duvidar da validade de tais diagnósticos, e culpam o livro por incentivar a indústria de charlatães especializados no tratamento de vítimas de abusos, dos quais o paciente nem mesmo se recorda. Pesquisadores tentam agora analisar o caso que começou tudo isto, e separar o que é realidade do que é ficção.

No final do livro, Flora Schreiber esclarece que “Esta obra é simultaneamente romance e relatório científico: ficção, na medida em que recria as situações e emoções que envolveram a personagem; ensaio, desde que conserva a verdade científica do tratamento”. Para saber até que ponto a verdade científica do tratamento é retratada no livro, seria preciso ter acesso aos arquivos da Dra Wilbur; estes só poderiam ser trazidos a público a partir de 2005, o que ainda não foi feito; o Dr. Herbert Spiegel, psiquiatra que chegou a auxiliar a Dra Wilbur no tratamento de Sybil, afirmou após a morte das três principais envolvidas (paciente, psiquiatra e escritora), que o livro era uma fraude. Por que esperou tanto tempo para fazer tal afirmação?

Laboratory

O Dr Spiegel atuou como psiquiatra substituto durante ausências ocasionais da Dra Wilbur, e em uma destas ocasiões, conta ele, Sybil perguntou se ele queria que ela fosse ‘Helen’. “Um dia eu estava conversando com Sybil sobre um acontecimento e ela me perguntou se eu queria que ela fosse Helen para falar sobre aquilo e eu disse que não era necessário, por quê pergunta, e ela disse bem, quando falo sobre isto com a Dra Wilbur ela quer que eu seja Helen e eu disse a ela se acha que deve ser Helen pode fazê-lo, mas isto não é necessário e então ela pareceu um pouco surpresa e disse bem, se não é preciso eu não o farei e eu disse OK, para mim está bem, então de certo modo ela conseguiu falar sobre aquilo como um acontecimento de sua vida como Sybil. Foi quando eu tive a impressão que ela estava sendo sugestionada pela dra Wilbur para viver certas experiências e as recordasse como sendo de outra pessoa. Quando Sybil estava comigo as outras personalidades não apareciam. Era como um jogo que ela aceitava ao trabalhar com Wilbur, mas brincávamos a respeito quando trabalhávamos juntos.” (link)

O Dr Robert W. Rieber, que trabalhou com o Dr Spiegel, conta que em 1972 recebeu de Flora Schreiber algumas fitas para análise de voz, que ficaram esquecidas por muitos anos. Vinte e cinco anos mais tarde, após a morte das três mulheres, o Dr Spiegel lhe recordou a existência das fitas. Ao ouvi-las, Rieber viu que eram reuniões entre a psiquiatra e a escritora, para discutir o livro. Como deveria ser construído? O que deveria ser estabelecido nas mentes dos leitores? Segundo Rieber, as personalidades não existiam na mente de Sybil – a médica as estava ‘plantando’ sob o efeito da hipnose. Devido ao clima de confiança existente entre as duas, a paciente aceitava estas sugestões com o desejo sincero de ajudar em sua cura.

“Por tudo o que descobri, concluí que as três mulheres – Wilbur, Schreiber e Sybil – foram responsáveis pela construção do mito moderno do distúrbio de múltiplas personalidades. Uma aberração psicológica, tão bizarra e rara que quase não mereceu destaque na maioria dos livros acadêmicos antes de 1973, o distúrbio de múltiplas personalidades recebeu uma repentina respeitabilidade e aceitação. E não era um distúrbio limitado aos Estados Unidos da América. “O MPD está sendo exportado dos Estados Unidos como a Coca Diet e a Gap”, escreveu a crítica social Elaine Sowalter no London Observer.” (link)

No documentário da BBC “Mistaken Identity“, de 1999, o Dr Herbert Spiegel e seu filho, Dr David Spiegel (que ao contrário do pai, trata pacientes de MPD aceitando a existência das outras personalidades e conversando com elas como pessoas independentes da paciente original) foram entrevistados, assim como duas pacientes com MPD. Após a edição, o depoimento das pacientes no documentário confirma a teoria que as outras personalidades surgiram em conseqüência de abusos na infância, e que podem ter sido sugeridas pelos terapeutas. Mais tarde, as pacientes queixaram-se (link) de seu depoimento ter sido cortado e editado, no que poderia ter sido uma boa oportunidade de mostrar como é na verdade a vida de um paciente com MPD; que nem sempre o transtorno está ligado a abusos na infância, mas que pode ser um daqueles mistérios da mente humana que não são completamente compreendidos, e que elas não se vêem como perturbadas, mas encaram a existência das outras personalidades como um estado normal de si mesmas.

Impressions of Aspens

Muitas pessoas foram errôneamente diagnosticadas com Transtorno Dissociativo de Identidade, e levadas a crer que haviam sido vítimas de abusos na infância, aceitando “lembranças” que antes não tinham. Em um documentário de 2001 do canal Discovery sobre Personalidades Múltiplas foi mostrado o caso de uma mulher que, após ser “diagnosticada” com múltiplas personalidades por ter sofrido ‘abusos’ e participado de ‘rituais satânicos’, tornou-se extremamente dependente do psiquiatra, afastou-se da família, gastou todo seu dinheiro no tratamento, tornou-se deprimida e, quando o dinheiro acabou e o psiquiatra interrompeu o tratamento, começou a questionar as “lembranças” e aos poucos percebeu que nada daquilo havia realmente acontecido. É claro que há casos em que o diagnóstico é feito corretamente, e como no caso de Sybil, um tratamento analítico pode levar à cura. Mas há muitos charlatães e enganos bem-intencionados que podem causar danos terríveis.

Impressions of Falkirk

Impressions of Falkirk

No caso de Sybil, a verdadeira Shirley Mason conseguiu levar uma vida normal e tranqüila desde o fim do tratamento, em 1965, até morrer em 1998. Com os rendimentos do livro, ela e a Dra Wilbur mudaram-se para Lexington, Kentucky, onde mantiveram a amizade. Shirley nunca se casou nem teve filhos; ela lecionou arte no Rio Grande College, e tornou-se uma artista de sucesso, dando aulas de pintura em seu ateliê. Quando Cornelia ficou doente, Shirley cuidou dela. Após a morte da médica, em 1992, Shirley tornou-se reclusa. Ela cuidava do jardim, dos gatos e pintava, até que a artrite a impediu de segurar os pincéis. Em 1997, o câncer no seio voltou, após uma remissão de muitos anos. Shirley então tornou-se ainda mais reclusa e morreu em paz, em sua casa, aos 75 anos. Pouco antes, contou a uma amiga que havia chegado a um ponto em que havia perdoado sua mãe. Ela havia se livrado da raiva.

Em recente entrevista sobre a refilmagem de Sybil, a atriz Sally Field comenta sobre o Transtorno Dissociativo de Identidade:

Todos somos múltiplas personalidades, de certo modo, e acho que ser mentalmente saudável, aprender o que são estas várias personalidades e aceitá-las em nossa vida é o que realmente importa. Acho que o conceito de Carl Jung sobre a sombra – o lado escuro que todos nós temos, as monstruosidades das quais todos somos capazes – é na verdade um tipo de personalidade múltipla. Ela torna-se um problema de saúde mental quando atinge uma intensidade que afasta dramaticamente a pessoa de sua consciência e a impede de integrar a informação em suas mentes”.

*   *   *

Links relacionados:

Entradas no IMDb:

-    minissérie de 1976

-    filme de 2007 na HBO

Entrada do livro Sybil na Wikipédia (em inglês)

Manual da Merck sobre Transtorno Dissociativo de Identidade

Artigo sobre DID na Wikipedia: Inglês / Português

A Arte de Shirley Mason

Astraea’s Web – site sobre Transtorno Dissociativo de Identidade

(Os quadros que ilustram este artigo são de Shirley Ardell Mason)

(artigo originalmente publicado em 07/11/2007)

Publicado em Janeiro - 24 - 2009

Super Size Me

Após a vitória do Oscar de melhor documentário por Bowling for Columbine (Tiros em Columbine), de Michael Moore, os documentários, que até há algum tempo eram aqueles filmes sem-graça que davam sono, passaram a ser filmes comercialmente viáveis, com produção caprichada e roteiro idem, que atraem pessoas ao cinema (coisa inimaginável tempos atrás), e estão ficando cada vez melhores. É o caso deste documentário, Super Size Me.

Morgan Spurlock resolveu realizar o filme após ver uma notícia sobre duas adolescentes obesas que estavam processando a rede de fast-food McDonald´s. Roteirista de sucesso, ele trabalhou em vídeo-clipes, comerciais e shows de TV. Este foi seu primeiro longa-metragem. (subtítulo em português - a Dieta do Palhaço). O produtor/diretor/cobaia (conforme ele se anuncia em seu site)

O filme começa mostrando fatos e dados sobre o crescente aumento da obesidade na América. 37% das crianças e adolescentes americanos são obesos, e 2 em cada 3 adultos estão acima do peso ou obesos. A Organização Mundial da Saúde declarou a obesidade como uma “epidemia global”. Se nada for feito, a obesidade irá superar o fumo como a maior causa evitável de morte da América. De quem é a culpa: da pessoas que não conseguem se controlar, ou das corporações de fast-food? Ele então anuncia sua decisão de passar um mês se alimentando exclusivamente de produtos vendidos em lojas doMcDonald´s. Ele determinou para si mesmo algumas regras:

  1. Sem opções: ele só poderia consumir o que viesse das lojas (incluindo a água);
  2. Só consumir as porções super size quando fossem oferecidas (e ele não as poderia recusar);
  3. Sem desculpas: ele deveria comer cada item do cardápio ao menos uma vez.

Antes de começar a maratona, ele visitou três médicos (um cardiologista, um gastro enterologista e um clínico geral) e uma nutricionista, que o monitorariam periodicamente durante o mês da experiência, e fez um check-up completo. Seu peso era normal, sua saúde boa, e todos os profissionais concordaram que a idéia era uma estupidez completa.

Durante o mês da “experiência”, ele visitou 20 cidades americanas (ou pelo menos seus McDonald´s), incluindo Houston, a “Cidade mais Gorda” da América. Das 9 vezes que as porções super size foram oferecidas, 5 foram no estado do Texas (e a primeira ele não agüentou comer inteira, depois de meia hora tentando acabar com o lanche, ele “devolveu” tudo). O estilo de vida americano, incluindo a dificuldade de se fazer as refeições em casa, fazem que 40% das refeições dos americanos sejam feitas fora de casa (1 em cada 4 americanos visitam um restaurante fast-food por dia. O McDonald’s representa 43% deste mercado). Vemos lojas McDonald´s até em um hospital (segundo Morgan, fica mais fácil conseguir auxílio médico quando sua saúde se estragar por causa da comida).

Além de acompanhar a “dieta” de Morgan (de 5000 kcal por dia, o dobro do recomendado para um adulto médio), somos apresentados a alguns programas de merenda, alguns deles caros e cheios de itens não nutritivos, e um programa implantado em uma escola de Michigan, com o apoio dos pais dos alunos, que oferece apenas refeições nutritivas (e por um preço mais baixo que os programas tipo fast-food). Além do mais, este programa de merenda é acompanhado de um incentivo à atividade física, o que normalmente não acontece nas escolas americanas.

O documentário mostra como a comida fast-food pode viciar, como uma droga (O McDonald´s chama as pessoas que consomem muito de seus alimentos de “Usuários Pesados”); mostra os muitos problemas sérios de saúde que podem ser causados pela obesidade (hipertensão, doença coronariana, diabetes adulto, derrame, doença na bexiga, osteoartrite, apnéia do sono, problemas respiratórios, câncer no endométrio, de mama, de próstata e de cólon, dislipidemia, esteatohepatite, resistência à insulina, falta de ar, asma, hiperuricemia, irregularidades hormonais, síndrome do ovário policístico, infertilidade e dor nas costas. Acham pouco?), e como algumas pessoas recorrem a cirurgias de estômago na tentativa de controlar uma obesidade mórbida.

Um mês depois, Morgan estava 11 quilos mais gordo, estava com disfunção hepática,com sintomas de depressão, seu nível de ácido úrico subiu às alturas e seu condicionamento físico e sua libido despencaram (ele “combinou” que não andaria mais que o americano médio consumidor de Big Macs anda por dia, o que reduziu sua atividade fisica quase a zero).

Ele levou um mês desintoxicando o organismo (com a ajuda da namorada, uma chef vegetariana, que criou uma dieta desintoxicante para ele), e mais 9 meses para retornar ao peso anterior (84 kg). Nas notas finais, ele explica que, após o filme ser exibido em Sundance (onde ganhou o prêmio de melhor Diretor), o McDonald´s retirou a porção super size dos cardápios. E as garotas que processaram o McDonald´s… bem, elas perderam o processo, pois não ficou provado que os problemas de saúde foram causados pelos Big Macs ingeridos.Ao final do documentário, ficamos com vontade de comer um grande prato… de salada.

Sério, as refeições desintoxicantes preparadas pela namorada de Morgan parecem muito mais atraentes que os inúmeros big macs, milk-shakes, mac chickens, quarteirões e fritas que vimos na última hora e meia. E são mesmo.

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Para saber mais:

(artigo originalmente publicado em 10/02/07)

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